La ley de Cambio Climático impulsará las finanzas verdes

Artículo de Anna Remolà y Sofía Ordozgoiti, Responsables de Proyectos de Gestión de CO2

 

El Boletín Oficial del Estado publicó el pasado 21 de mayo el texto de la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la primera norma integral para afrontar la emergencia climática en España. La ley prevé una serie de hitos en la reducción de gases de efecto invernadero, el papel de las energías renovables y la eficiencia energética que deben cumplirse antes del año 2030, junto con un objetivo más ambicioso aún de alcanzar en 2050 la neutralidad climática y un sistema eléctrico basado, exclusivamente, en fuentes renovables. 

Además de estos hitos, la ley incluye varios apartados que buscan ampliar el conocimiento sobre los riesgos a los que se expone la economía del país debido al cambio climáticoLas grandes empresas —el Gobierno deberá definir en un plazo de un año qué tipo de compañías en concreto—, las entidades financieras y las aseguradoras deberán elaborar anualmente informes sobre los riesgos para su actividad derivados “de la transición hacia una economía sostenible y las medidas que se adopten para hacer frente a dichos riesgos”. 

Esta novedad atiende a la demanda por parte de las instituciones financieras internacionales sobre nuevos requerimientos de divulgación y evaluación de riesgos y oportunidades asociadas al cambio climático, donde las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Divulgación de información financiera relacionada con el cambio climático (TCFD por sus siglas en inglés), promovido en 2015 por el Financial Stability Board (FSB) para responder a los riesgos que el cambio climático crea en la estabilidad financiera en el contexto de la economía global, están sentando las bases de muchas de las iniciativas que se están poniendo en marcha. 

 

La ley responde al interés creciente del sector financiero por las finanzas verdes 

 

Estas iniciativas se basan en la existencia de un creciente reconocimiento de la correlación positiva entre la gestión de los riesgos climáticos, la creación de valor a largo plazo y el poder de los mercados. Ya en 2018, el CDP integró cuestiones específicas relacionadas con la gestión activa de los riesgos y las oportunidades relacionadas con el clima por parte de las organizacionesEl reporte de estas cuestiones supone el reconocimiento público y la divulgación de cómo la organización está actuando frente al cambio climático y permite a los grupos de interés comprender el nivel de responsabilidad y capacidad de previsión al considerar los problemas del cambio climático.  

Siguiendo esta línea de divulgación, la ley da respuesta al interés creciente del sector financiero por las finanzas verdes y constata la reorientación de las estrategias de la banca y del mundo financiero del siglo XXI. 

El contenido de los informes sobre riesgos que deberán publicar las grandes empresas está totalmente basado en los cuatro pilares que marcan las recomendaciones del TCFD: 

  • Gobernanza: estructura de gobierno de la organización, incluyendo la función que sus distintos órganos desempeñan, en relación con la identificación, evaluación y gestión de los riesgos y oportunidades relacionados con el cambio climático. 
  • Estrategia: el enfoque estratégico, tanto en términos de adaptación como de mitigación, de las entidades para gestionar los riesgos financieros asociados al cambio climático, teniendo en cuenta los riesgos ya existentes y los que puedan surgir en el futuro, identificando las acciones necesarias en dicho momento para la mitigación de tales riesgos. Así pues, se deberán evaluar los impactos reales y potenciales de los riesgos y oportunidades asociados al cambio climático en las actividades de la organización y su estrategia, así como en su planificación financiera. 
  • Gestión del riesgo: los procesos de identificación, evaluación, control y gestión de los riesgos relacionados con el clima y cómo estos se integran en su análisis de riesgo de negocio global y su integración en la gestión global del riesgo por parte de la organización. 
  • Métricas y objetivos: las métricas, escenarios y los objetivos utilizados para evaluar y gestionar los riesgos y oportunidades relevantes relacionados con el cambio climático y, en caso de que se haya calculado, el alcance 1, 2 y 3 de su huella de carbono y cómo se afronta su reducción. 

Como conclusión, siguiendo los ejemplos de Nueva Zelanda y Reino Unido, que están implementando la obligatoriedad de seguir las recomendaciones del TCFD a las compañías de algunos sectores, en España, mediante esta Ley de Cambio Climático y Transición Energética recientemente aprobado en el Congreso, también se establecen obligaciones en materia de divulgación no financiera sobre cómo el cambio climático impacta e impactará sobre empresas cotizadas, entidades de crédito, entidades aseguradoras y reaseguradoras y sociedades por razón de tamaño. 

Esta obligatoriedad deberá materializarse a través de la presentación de un informe de carácter anual en el que se haga una evaluación del impacto financiero de los riesgos asociados al cambio climático generados por la exposición de su actividad, incluyendo los riesgos de la transición hacia una economía sostenible y las medidas que se adopten para hacer frente a dichos riesgos financieros. 

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