El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama quiere calcular su huella de carbono durante el año 2019 con el objetivo de disminuir el impacto de las actividades que se realizan en su ámbito. De esta manera se va a convertir en el primer parque nacional en realizar este cálculo.

La huella de carbono ya se menciona en los Planes Rectores de Uso y Gestión (PRUG) de Madrid y de Castilla y León, que marcan las directrices generales de los espacios naturales. Por este motivo, el Parque ha decidido llevar a cabo el cálculo para limitar las actividades que generan emisiones de gases de efecto invernadero.

El alcance se restringe a las fuentes de emisión a las actividades que son controladas por el Parque e incluyen los vehículos utilizados en la supervisión y mantenimiento de las infraestructuras del Parque, maquinaria empleada en jardinería y el consumo energético asociado a los centros de visitantes.

El proyecto va a incluir una herramienta de cálculo para poder hacer la estimación de la huella de carbono de forma autónoma en el futuro.

Anthesis Lavola es el encargado de realizar el cálculo de la huella de carbono conforme a la norma ISO 14064-1, que también va a incluir una herramienta de cálculo que permitirá al Parque continuar con la estimación de la huella de forma autónoma en el futuro. El trabajo del equipo de Gestión del CO2 debe sentar la base para posteriores ampliaciones del alcance de la huella y para desarrollar acciones de mitigación y compensación.

El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama se extiende entras las provincias de Madrid y Segovia, abarcando una extensión de 33.960 hectáreas, ocupadas por los afloramientos rocosos de las cumbres y los pastos y matorrales de altura. En su interior alberga una muestra representativa de los sistemas naturales de alta montaña mediterránea como son matorrales y pastizales alpinos, pinares, melojares, turberas, con modelado glaciar y periglaciar, y presencia de relieves y elementos geológicos singulares.