Los edificios que queremos

Artículo de Cristina Bayés, responsable de Energía

El estado de alarma por la crisis sanitaria provocada por COVID-19 pone de manifiesto la necesidad de impulsar políticas sostenibles que permitan reducir nuestro impacto sobre la biodiversidad y luchar contra el cambio climático.

El calentamiento global tiene un impacto directo en la salud y, además, amenaza la biodiversidad y favorece la expansión de virus y bacterias, como se analiza en la reciente publicación[1] del WWF. En este sentido hay que luchar contra el cambio climático y así poder garantizar nuestra salud y bienestar.

Los edificios representan el 40% de la energía que consumimos. Por ello, su construcción y la renovación debe ir enfocada hacia el ahorro energético y la sostenibilidad. Además, el 90% de nuestro tiempo lo pasamos dentro de estos edificios. Por lo tanto, es imprescindible que sean confortables y saludables. En el contexto actual de crisis sanitaria todavía se hace más evidente lo importante que es poder garantizar un entorno saludable para las personas.

En estos momentos nos gustaría tener edificios que consumieran poca energía o que incluso fueran autosuficientes consumiendo energía de origen renovable y que fueran respetuoso con el medio ambiente. Y ahora al pasar tanto tiempo en casa también nos damos cuenta de lo importante que es tener espacios con suficiente luz natural, con menos ruido o incluso con un espacio verde donde poder salir. Con esta crisis tomamos consciencia de lo importante que es tener estos espacios confortables, saludables y sostenibles. ¿Es posible?

La solución se debe orientar en el diseño de edificios teniendo en cuenta la salud y bienestar. Espacios sostenibles y a la vez flexibles para poderlos adaptar a nuestras necesidades en esta nueva normalidad. Hay que estar preparados no sólo para dar respuesta a la crisis actual sino también a futuras que puedan venir y aquí es donde las estrategias de edificación sostenible y saludable son fundamentales.

Edificios con un alto nivel de calidad de aire interior, con un diseño de sistemas de iluminación natural y artificial que mejoren el confort, con un mejor aislamiento de la envolvente para reducir el ruido y el consumo energético, utilizando materiales ciclables y no tóxicos,… son algunos de los conceptos de diseño que considera la certificación WELL del International WELL Building Institute (IWBI), sello centrado en el diseño y construcción para la salud y bienestar de las personas. Frente a la situación en la que nos encontramos y en el futuro, la certificación WELL puede repercutir en disponer de mejores edificios para la salud y bienestar de las personas.

Actualmente, el IWBI está evaluando la manera en que el estándar WELL puede reforzarse aún más para continuar apoyando la prevención y preparación, resistencia y recuperación en este momento de pandemia y en el futuro. “El trabajo de IWBI se centra en proporcionar soluciones respaldadas por evidencias que promuevan una mejor salud y bienestar en los espacios donde vivimos”[2], indica Rick Fedrizzi CEO de IWBI.

¿Y el coste económico para tenerlos? Si bien invertir en edificios saludable y sostenible se considera más costoso, no debería ser así. Un buen diseño y construcción va a permitir poder ajustar los equipos, materiales y elementos necesarios y el retorno va a ser mayor en cuanto consumos (energía y agua) y confort (bienestar y salud). Un edificio verde[3] puede evitar emitir un 34% de CO2, consumir un 25% menos de energía y un 11% menos de agua y lograr una reducción del 20% en costes de mantenimiento. Un edificio saludable mejora un 27%[4]  la respuesta cognitiva de los usuarios, aumenta un 15% la productividad y puede reducir un 20% las enfermedades pulmonarias[5].

¿Pero está al alcance de todos? Serán necesarias iniciativas políticas para ayudar a conseguir estos edificios que queremos para la transición ecológica y para la salud de todos. Con esta crisis del Coronavirus, el diseño de edificios sostenibles y las rehabilitaciones no podrán dejar de lado el aspecto social. Seguro que el diseño de nuevos edificios y la rehabilitación de los edificios existentes cambiará a partir de ahora significativamente para ir hacia unos edificios saludable para conseguir unos entornos urbanos más respetuosos con el medio ambiente y para mejorar la salud y bienestar de las personas que los ocupan.


[1] https://www.wwf.es/?54120/Perdida-de-naturaleza-y-pandemias-Un-planeta-sano-por-la-salud-de-la-humanidad)
[2] https://resources.wellcertified.com/press-releases/iwbi-assembles-task-force-on-role-buildings-can-play-in-reducing-health-burden-of-covid-19-and-other-respiratory-infections/
[3] https://www.usgbc.org/press/benefits-of-green-building
[4] https://www.airelimpio.com/wp-content/uploads/2019/10/cuantificando-los-beneficios-de-un-edificio-saludable.pdf
[5] https://www.worldgbc.org/sites/default/files/20181204_WGBC_Homes-Research-Note_FINAL_spreads.pdf
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