Ahora es el momento de hacer posible la ciudad que nos imaginamos

Hace unos días publicamos el artículo “La crisis del COVID-19 como oportunidad para repensar nuestras ciudadesen el que analizábamos las implicaciones de la pandemia en ámbitos como los del urbanismo, el espacio público y la movilidad urbana. Aquella primera reflexión estaba centrada en el corto plazo y en como pensábamos que habría que actuar a lo largo de las próximas semanas y meses. De hecho, en muchas ciudades, ya se pueden ver iniciativas que van hacia este sentido, hecho que esperamos pueda provocar un debate sobre la duración de las medidas que se están implantado, si son puntuales o pueden pasar a ser estructurales.

Pensando más allá del corto plazo, desde Anthesis Lavola creemos que este momento lo podemos transformar en una oportunidad única como banco de pruebas para analizar la viabilidad de medidas que pueden venir para quedarse. Estas próximas semanas pueden convertirse en un punto de inflexión en la definición de una nueva manera de entender las ciudades. Y son el momento de hacer una reflexión a largo plazo que se encontrará ante opiniones que frenen este posible optimismo.

Esta reflexión nos debe llevar a unas ciudades que, a la vez que dan respuesta a la crisis puntual del COVID-19, sean uno de los pilares fundamentales para hacer frente a la emergencia estructural que deriva de la crisis climática y, quizás, de futuras pandemias.

Tenemos que pensar en ciudades que:

  • Reduzcan el espacio público destinado al vehículo privado y lo pongan al servicio del bienestar de la ciudadanía, teniendo en cuenta todos los perfiles sociales de la ciudadanía e integrando de forma real y definitiva la perspectiva de género y las diferencias generacionales. Estos días, las fotografías de ciudades vacías han puesto de manifiesto el excesivo espacio que destinamos a la movilidad en vehículo privado que, en el caso de Barcelona, ​​sólo supone un 15% de los desplazamientos internos y un 25% de los totales.[1] Destinamos, por tanto, entre un 60 y un 70% de nuestro espacio público a un sistema de movilidad que supone únicamente el 25% de los desplazamientos.
  • Desarrollen de forma decidida y definitiva una verdadera infraestructura verde y azul que articule espacio público y cubiertas y fachadas privadas. Estos días se están realizando estudios de cómo la disponibilidad de espacios verdes y de naturaleza en el mismo edificio o cerca de ella pueden haber contribuido a un mayor bienestar en estos días de confinamiento. Una buena infraestructura verde se convierte en un elemento directamente relacionado con la mejora ambiental de las ciudades, al incremento y mejora de su biodiversidad, y a una mejora del bienestar y la salud ciudadana.
  • Favorezcan espacios de relación a nivel de comunidad y de barrio: Una de las consecuencias directas del periodo de confinamiento ha sido la reducción de las relaciones sociales en el ámbito físico, elemento especialmente problemático en ciertos colectivos más vulnerables. Por este motivo, se hace necesario repensar la forma en que diseñamos nuestras ciudades y espacios residenciales para mejorar a nivel de comunidad y para crear espacios compartidos entre vecinos y vecinas.
  • Repiensen su modelo de vivienda. Estos días se ha evidenciado que la vivienda es un bien de primera necesidad y así debe ser tratado, poniendo en primer lugar las necesidades de bienestar y habitabilidad de toda la ciudadanía, y teniendo en cuenta que elementos como el teletrabajo o la necesidad disponer de terrazas o balcones, hacen necesario repensar la forma en que tendremos que diseñar y distribuir nuestras viviendas. Y no sólo pensando los espacios privados, si no potenciando todos los espacios de relación entre vecindad para incrementar el valor de comunidad. Un valor de vital importancia en días como los que estamos viviendo. Asimismo, a lo largo de estos días hemos redescubierto espacios, como las cubiertas de los edificios, que pueden jugar un papel activo en la vida de las ciudades como espacios de mejora ambiental (para crear cubiertas verdes, generar energía fotovoltaica, etc.) . Y también como espacios vivos y acogedores de usos comunitarios o, incluso en un futuro cercano, de actividades de diversificación socioeconómica.
  • Apuesten por un desarrollo del comercio de proximidad y se adapten al posible estallido del comercio en línea, a la economía colaborativa y modelos de cooperación vecinales.Uno de los efectos que estamos viviendo estos días es el incremento por un lado de la compra de proximidad -por la dificultad de hacer largos desplazamientos- y, por otro, de la compra en línea y por la aparición de sistemas -muchas veces autogestionados- de entrega a domicilio del comercio de proximidad. Por lo tanto, debemos aprovechar esta ocasión para potenciar y consolidar el comercio de proximidad, y mantener y extender las medidas que se han tomado estos días y que han evidenciado que disponer de una red comercial de proximidad es un elemento clave para la vitalidad de los barrios. Asimismo, el comercio en línea se ha convertido en una alternativa utilizada por mucha gente, tendencia que ya se venía consolidando antes de la crisis del COVID-19. Por lo tanto, es necesario fortalecer las estrategias para garantizar que este tipo de venta integre en todas sus fases (producción, packaging, logística y distribución) criterios de eficiencia ambiental que minimicen su impacto en los entornos urbanos. También hay que tener en cuenta que estos días han proliferado modelos para digitalizar el comercio de proximidad y al mismo tiempo facilitar su distribución al conjunto de la ciudadanía, incluso los colectivos de mayor exclusión digital. La vinculación entre estos dos elementos (comercio local y entrega a domicilio) obliga a repensar modelos para hacer que sean complementarios y no se planteen como sistemas antagónicos.

  • Adapten a los nuevos modelos productivos y de acceso al trabajo: Esta crisis también ha puesto sobre la mesa elementos relacionados con la actividad productiva y el acceso al puesto de trabajo. Estos elementos pueden repercutir en la vida urbana a partir de la necesidad de analizar de forma detallada los cambios que se pueden producir en los próximos años en la forma en que trabajamos y producimos. Por ejemplo, elementos como el teletrabajo -clave durante estos días de confinamiento- pueden hacer cambiar nuestros hábitos de acceso al puesto de trabajo y la manera en como diseñamos y utilizamos las sedes y oficinas corporativas. Sin duda, es una gran oportunidad de desvincular la correlación directa entre crecimiento económico y aumento de la movilidad.

En Anthesis Lavola estamos convencidos de que el concepto de ciudad saludable en el que creemos y con el que trabajamos, se convierte en un marco integrador de todos estos criterios. Por lo tanto, debemos aprovechar el aprendizaje de estos días para fortalecer la necesidad de diseñar ciudades más humanas, que pongan la salud de la ciudadanía en el centro y prioricen su bienestar y la promoción de hábitos saludables. En los próximos meses veremos cómo la gente querrá disfrutar más del espacio público y será necesario plantearnos si la forma en que lo tenemos diseñado favorece este uso.

En resumen, hay que profundizar y acelerar el proceso de humanización de las ciudades, ganando espacios para la ciudadanía y promocionando la naturaleza de proximidad. El concepto de ciudad saludable debería salir reforzado de este proceso y puede ser un ámbito que permita impulsar muchas de las medidas y soluciones para mejorar el espacio público de las ciudades. Hay que recordar que era un ámbito que en los últimos meses ya estaba en el discurso sobre la construcción y diseño urbano y la crisis actual debe servir para enriquecer y reformular este concepto. Es el momento de añadir nuevos elementos o criterios que se pueden haber mostrado de forma clara a lo largo de esta crisis y que permitirán mejorar la calidad de vida y bienestar de la ciudadanía, fortalecer el papel de las ciudades ante el reto de la emergencia climática y aumentar el nivel de resiliencia y contingencia para hipotéticas situaciones futuras similares a la que estamos viviendo estos días.

Artículo escrito por Nacho Guilera, Responsable de Ciudad y Territorio a partir de las aportaciones del equipo de Ciudad y Territorio.

[1] Datos correspondientes a los Datos Básicas de Movilidad de Barcelona 2017 (Ayuntamiento de Barcelona)
COMPÁRTELO