Los humanos dependemos de la naturaleza

Actualmente el origen más aceptado de las células eucariotas, las que tienen núcleo, proviene de la simbiosis de dos bacterias. Es decir, la relación entre dos organismos en la que ambos salen beneficiados. Un ejemplo conocido de simbiosis son los líquenes, formados por un hongo y un alga. Esta relación puede ser permanente, como los líquenes o las células eucariotas, o temporal.

Esta teoría del origen de las células con núcleo se llama simbiogénesis y fue desarrollada por la doctora Lynn Margulis (1938-2011). Aunque fue muy controvertida en un inicio, su planteamiento supuso toda una revolución en el campo de la evolución y la biología.

La Dra. Margulis también defendía que todas las especies dependen de la simbiosis, en mayor o menor grado. Un ejemplo que ponía es el de los humanos y los microorganismos del sistema digestivo: sin ellos, no seríamos capaces de degradar correctamente todos los nutrientes y acabaríamos muriendo.

Y ampliando el alcance de lo que se entiende como simbiosis, terminó exponiendo que la vida en sí misma es simbiótica, puesto que muchas especies dependen de otras y se benefician entre ellas. Esto significa que nosotros dependemos de muchas otras y de la propia naturaleza. Esto se demuestra con los servicios que nos ofrecen muchos ecosistemas, animales y plantas: el papel de las dunas litorales para frenar temporales, de las abejas para polinizar cultivos o de los ríos para evitar riadas.

Las relaciones entre las especies y los ecosistemas son robustas, pero si vamos causando daños a la biodiversidad y los hábitats, estas relaciones se debiliten y los beneficios desaparecen. Y a casa de esto podemos perder los servicios que nos aportan o, incluso, sufrir daños directos, como distintas enfermedades que han aparecido en los últimos años, con los ejemplos del VIH, el ébola, el MERS o la actual pandemia de Covid-19.

Es una paradoja que cerca de un cuarto de las especies estén amenazadas cuando dependemos de ellas. Por este motivo tenemos que frenar esta situación. La colaboración de toda la sociedad es vital para tener un futuro sostenible donde podamos convivir sin problema con todas ellas. Nosotros también formamos parte y dependemos de la biosfera y no podemos crecer a su costa.

COMPÁRTELO