¿Los ríos que queremos o los ríos que necesitamos?

Los ríos son uno de los ecosistemas más importantes que existen. Muchas especies dependen de ellos, directa o indirectamente. Sus procesos son vitales ya que aportan sedimentos y nutrientes para otros ecosistemas. Incluso para nosotros tienen una importancia muy alta: dan agua dulce para consumo agrario, industrial y doméstico, o sirven para el transporte de personas y mercancías. Los beneficios que generan los ríos son muchos y mantenerlos en buen estado favorece a todo el entorno, cercano y lejano.

Pero durante muchos años los seres humanos hemos estado modificándolos: cambiando su curso natural, alterando los lechos, eliminando la vegetación de ribera, construyendo presas y embalses, contaminando, introduciendo especies invasoras… Algunos de estos impactos solo tienen efectos para las especies presentes en el hábitat, pero otros nos afectan más directamente.

Fenómenos de lluvias intensas, como la reciente borrasca Gloria, ponen de relieve el impacto que hemos causado en estos ecosistemas y las consecuencias de haber alterado su forma natural. Si llegaran más sedimentos en el Delta del Ebro o, incluso, a las playas en general, probablemente el impacto recibido hubiera sido menor y la capacidad de recuperación mayor. Si se hubieran mantenido los bosques de ribera, las crecidas seguramente hubieran sido más controladas.

Narcís Prat, investigador principal del grupo de investigación Freshwater Ecology, Hydrology and Management, de la Universidad de Barcelona, es una voz experta en la gestión y ecología de los ríos. Pasar por su perfil de Twitter permite comprender la importancia de los ríos y su mantenimiento, así como saber qué se ha hecho mal y cómo se pueden recuperar las condiciones óptimas.

Los ríos son ríos y así los tenemos que mantener. Debemos entender que los ríos aportan vida, pero si queremos que nos den lo máximo posible tenemos que respetarlos, conservarlos y amarlos. Solo manteniendo los ríos en el estado más natural posible podremos hacer un uso sostenible y compatible con el resto de las especies que viven en ellos. Por esto necesitamos más proyectos como Life Alnus, que trabaja para recuperar los bosques de ribera y en el que Anthesis Lavola ha participado.

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