Presente y futuro de la evaluación ambiental urbanística

 

Artículo de Nacho Guilera, Responsable de Ciudad y Territorio.

Nos aproximamos en pocos meses a un proceso electoral que permitirá la continuidad o la renovación de los equipos de gobierno municipal. Creemos, por tanto, que es un buen momento para hacer un balance de los procesos de evaluación ambiental de planeamiento urbanístico de estos últimos años. Entendemos, además, que el momento actual, con posibilidad de nuevos marcos legales en materia de planificación urbanística y territorial o de evaluación ambiental, y con la aparición de la Nueva Agenda Urbana, se convierte en una oportunidad para consolidar y dar impulso en el proceso de evaluación ambiental urbanística. 

Desde Lavola hemos participado recientemente, o estamos participando, en los procesos de evaluación ambiental del planeamiento general de distintos municipios catalanes como pueden ser Figueres, Vic, Banyoles, Blanes, Manlleu o Deltebre, entre otros, o de fuera de Cataluña, como es el caso de Calviá (Mallorca). Aparte hemos participado en estos últimos años en casi un centenar de procesos de evaluación ambiental de planeamiento derivado. 

Basándonos en nuestra propia experiencia queremos destacar aquellos elementos positivos que, a nuestro parecer, se han ido consolidando en los últimos años, pero sin poder decir que se han llegado a generalizar y sobre los que, por tanto, es necesario seguir trabajando: 

  • Consolidación de la evaluación ambiental como un proceso activo en la toma de decisiones a nivel urbanístico, pasando de un papel meramente evaluador a un papel integral e integrado en el proceso de redacción de los planes. 
  • Relacionado con este tema, es necesario la cada vez mayor consciencia por parte de los equipos redactores (tanto a nivel de Ayuntamientos, como a nivel de equipos de arquitectos y urbanistas) del hecho de que la mejora ambiental no es solo un trámite, sino una necesidad. 
  • Puesta en valor de los espacios naturales como elementos centrales en la ordenación de los municipios y mejora de los sistemas y procedimientos de regulación y potenciación del suelo no urbanizable. 
  • Adecuación de las estrategias de crecimiento urbano a las necesidades reales de la población y a los criterios de compleción de las tramas urbanas existentes. 
  • Integración de la participación ciudadana en el proceso de redacción del planeamiento. 

 

Por otro lado, después de esta época de consolidación del proceso de evaluación ambiental estratégica del planeamiento urbanístico, creemos que es necesario pasar a una fase de crecimiento con la integración de otros elementos que se convierten en claves para la mejora local y global de nuestro entorno, como: 

  • Integración del impacto sobre la salud de la ciudadanía como elemento central de los procesos de evaluación ambiental. En este sentido, hay que destacar la tarea que ha realizado el Ayuntamiento de Vic por incorporar este elemento en el proceso de redacción del nuevo POUM. 
  • Potenciación de las soluciones basadas en la naturaleza para dar respuesta a los retos ambientales presentes y futuros. 
  • Profundización en el papel de las ciudades y espacios urbanos como elementos activos en la mitigación y adaptación a los riesgos derivados del cambio climático. 
  • Apuesta por unos desarrollos urbanos que se acerquen al consumo energético casi nulo. 
  • Relevancia del espacio público en el bienestar físico, mental y social de la ciudadanía, integrando conceptos como la perspectiva de género o intergeneracional en la planificación urbana. 
  • Impulso a los componentes productivos y funcionales de los suelos no urbanizables, como elementos de dinamización territorial y ambiental de los municipios. 
  • Agilización de la tramitación del planeamiento y profundización en la implicación de la ciudadanía en los procesos de redacción de los instrumentos urbanísticos. 

Por tanto, creemos en una evaluación ambiental que vaya más allá y que analice el impacto de los desarrollos previstos sobre el territorio, pero también sobre la ciudadanía desde su concepción más amplia y teniendo en cuenta todos los perfiles de población. Para esta tarea resulta imprescindible contar con un equipo experto y pluridisciplinario que pueda dar respuesta a estos nuevos retos. 

El equipo de evaluación ambiental  (con una amplia experiencia adquirida desde los inicios del desarrollo de los procesos de evaluación ambiental) está preparado para estos nuevos retos, sumando además la experiencia de los equipos de otras soluciones, como son los de Energía, Cambio Climático, Residuos, Economía Circular y Comunicación, entre otros. Seguiremos apostando por la innovación en los servicios de asesoramiento integral que prestamos, los cuales incluyen los servicios de movilidad sostenible, la participación ciudadana o el análisis social. 

Se abre, por tanto, una época en la que creemos que la evaluación ambiental se convertirá en un elemento aún más relevante en el procedimiento de redacción de planeamientos, con tal de conseguir unas ciudades y pueblos más sostenibles, pero también más saludables. 

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