Entrevista a Miki Rubio. “El cambio climático se tiene que ver como un reto y no como un problema”

Miki Rubio es el actual Director de Desarrollo de Lavola y ha sido anteriormente Responsable de Cambio Climático. Lleva 14 años en la empresa y ha visto cómo ha cambiado la percepción del cambio climático durante todo este tiempo. Hablamos con él para que nos explique qué pasa con el cambio climático, qué impactos tiene y qué se puede hacer.

 

El cambio climático es una realidad y cada día más estudios lo confirman. ¿Cuáles son los principales impactos que podemos esperar?

Depende del área geográfica donde estemos. Porque en función de qué escenario y punto del planeta donde nos fijemos, habrá unas consecuencias u otras. Así, si tenemos en cuenta la temperatura, que es el impacto que la gente tiene más presente, esta puede incrementarse entre 1,5 y 4ºC a finales del siglo XXI, de acuerdo con los análisis del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Por esto, la importancia del acuerdo de París para que no se llegue a un incremento de la temperatura global a menos de 2ºC, aunque actualmente los esfuerzos están centrados en no superar los 1,5ºC.

Las investigaciones del IPCC pronostican que calentar el planeta más de 2ºC no solo provocará eventos climáticos extremos, como inundaciones, incendios forestales, aludes de tierra y huracanes, sino que también causará cambios catastróficos en el nivel del mar, lo que provocará la pérdida de ecosistemas y la migración masiva. A medida que aumentan las temperaturas, se eleva el nivel del mar y afecta directamente a las zonas de costa.

Acotando un poco el alcance geográfico, quizá en la zona mediterránea el efecto no sea tan importante porque se trata de un mar cerrado, pero algunas islas del Océano Pacífico quizá desaparecerán por culpa de esta subida.

Aun así, habrá zonas que se podrán ver favorecidas. Por ejemplo, la zona del norte del Mediterráneo o centro de Europa, con países como Croacia, República Checa o Austria, verán un incremento del turismo porque las temperaturas serán mejores.

Por este motivo es importante tener claro que nos tenemos que adaptar al cambio climático sean cuáles sean los impactos, porque es una realidad que ya tenemos hoy en día y tenemos que convivir con él.

 

Los últimos informes muestran que las temperaturas subirán y habrá más sequías y lluvias torrenciales en Cataluña. ¿Cómo afectará al territorio?

El aumento de temperatura puede afectar a sectores como el del vino o las estaciones de esquí. En el primero podría afectar a la calidad del vino o de la uva o podría cambiar la época de la vendimia, mientras que en el segundo hará subir la cota de nieve y seguramente acortará el período de nevadas en invierno.

En relación con la sequía, podrá provocar un aumento de los incendios y una disminución en la producción agrícola en función del cultivo que se quiera plantar. Mientras que el aumento de lluvias torrenciales implicará una tarea importante de replanificación de la trama urbana para minimizar los riesgos alrededor de las rieras y las zonas susceptibles de ser inundadas como en los últimos episodios vividos en ciudades y pueblos de la costa catalana.

Otro posible impacto es el aumento del nivel del mar. Aunque seguramente menor que en otros lugares, podría inundar los paseos marítimos de las poblaciones de costa, así como el Delta del Ebro, afectando toda la producción de arroz y las personas que viven de este cultivo.

Desde Lavola hemos trabajado con la Oficina Catalana de Cambio Climático realizando un estudio sobre los impactos del cambio climático en Cataluña y definiendo un sistema de indicadores con tal de conocer cuál es el grado de resiliencia de cada territorio. Aunque es sobre todo orientativo, puede servir para ayudar a los municipios a hacer frente al cambio climático en el marco de focalizar los Planes de acción para la Energía y Clima. Todos están desarrollando estos planes dentro de la iniciativa internacional del Pacto de Alcaldes, con tal de disponer de una hoja de ruta práctica para evitar impactos y consecuencias como las mencionadas anteriormente.

 

Los humanos somos los causantes de este fenómeno. ¿Qué podemos hacer para actuar contra el cambio climático?

Depende de la perspectiva, las acciones que podemos hacer serán diferentes. Desde el punto de vista ciudadano podemos actuar en nuestro día a día: podemos ayudar con la recogida selectiva, que la mayoría de los municipios están fomentando. Gracias a esto, los residuos pueden tener otro uso y se reaprovechan en vez de ir a los vertederos, de manera que se evita la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. A la vez, se fomenta la economía circular y se reducen los impactos asociados al transporte y tratamiento.

La movilidad es un punto de generación de emisiones muy importante y donde también podemos actuar: por ejemplo, viajando en transporte público, aunque sabemos que a veces no hay más remedio que coger el vehículo privado. En estos casos, el vehículo eléctrico o sin emisiones es una opción que está revolucionando el sector: cada vez hay más unidades en circulación. Y aún se puede reducir más el impacto si la electricidad usada para la carga de baterías es de origen renovable.

Por otro lado, con la aprobación del nuevo Real Decreto Ley 15/2018 de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores, se abre una gran puerta para que se democratice el uso de la energía solar fotovoltaica como motor para generar energía eléctrica 100 % renovable en la mayoría de los hogares. Esto se podrá conseguir con la implantación de instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo individuales o compartidas, favoreciendo la creación de microredes de distribución.

Desde el punto de vista de las empresas y las industrias, hay que tener en cuenta que siempre buscan la forma de optimizar recursos y esto suele pasar por consumir menos, disminuyendo su impacto. A la vez, la presión del consumidor final sobre estas para que actúen con responsabilidad también es un aspecto que en los últimos años ha incrementado.

Esto se ve claramente con la apuesta del sector privado por políticas e iniciativas de fomento de la responsabilidad social corporativa: promocionar la vertiente más sostenible de las actividades empresariales permite construir una sociedad más sostenible. Así, termina llegando al consumidor, que ve la implicación de cada empresa para minimizar su impacto ambiental y, en este caso, el esfuerzo para minimizar su contribución al cambio climático.

 

La conciencia de este problema cada vez es mayor, como se muestra con el Acuerdo de París o con la existencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. ¿Qué podemos esperar de cara al futuro?

Todos tenemos que estar más implicados para luchar contra el cambio climático y las nuevas generaciones ya crecen y se educan con una fuerte sensibilidad ambiental. Por este motivo solo se puede mejorar, con más gente implicada cada vez. Realmente es difícil imaginar que se dé la espalda al cambio climático y otros problemas ambientales. O nos implicamos todos o no estaremos.

Los acuerdos internacionales firmados, como el de París, van en esta línea. La voluntad está y solo falta ponerse de acuerdo y encontrar la forma de plasmar los compromisos tomados. En este sentido, iniciativas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) promovidos por Naciones Unidas muestran hacia dónde y cómo debe trabajar la sociedad y cómo se puede colaborar a todos los niveles para conseguir los diferentes objetivos planteados, entre ellos el ODS 13 de Acción por el Clima.

Actualmente, Cataluña tiene una Ley Catalana contra el cambio climático y el ayuntamiento de Barcelona ha presentado su Plan Clima. ¿Es importante que las administraciones fuercen cambios para luchar el cambio climático? ¿Qué puede cambiar?

Las administraciones son el espejo de la sociedad y estos pasos muestran que son un motor de cambio que puede inspirar a la ciudadanía: si mi ayuntamiento lo hace, ¿por qué no tendría que hacerlo yo? Muchas veces se ha criticado a la administración de ser poco activa y poner frenos, pero ahora mismo no es así en este ámbito, dotándose de herramientas y recursos.

El instrumento hecho por el ayuntamiento de Barcelona es una acción que adapta las características de cada uno y que han hecho muchos ayuntamientos en Cataluña previamente a través de los planes de acción para la energía sostenible y el clima (los llamados PAESC). Y gracias a las entidades supramunicipales y a las ayudas de la Unión Europea se están consiguiendo los recursos para realizar las acciones descritas en estos documentos y alcanzar los objetivos de mitigación y adaptación fijados para el año 2030 a nivel de todos estos municipios.

 

En los 14 años que llevas en Lavola, ¿cómo ha cambiado la percepción del cambio climático? ¿Y cómo ha evolucionado Lavola para hacerle frente?

Cuando empecé, el cambio climático no estaba en el catálogo de Lavola y ahora sería impensable que entre nuestras soluciones no se tuviera en cuenta el cambio climático. Empezamos a trabajar temas de cambio climático el año 2008, hace 10 años, momento en que la Diputación de Barcelona impulsó el pacto de alcaldes en Cataluña. Entonces apostamos por esta línea, asesorando a la administración para crear los primeros PAES.

Actualmente asesoramos a la administración tanto a nivel de municipios (sean de Cataluña, de las Islas Canarias, de las Islas Baleares o de la Comunidad de Madrid, por poner algunos ejemplos), como nacional (Colombia, Costa Rica, Sudán), dando respuesta a los compromisos voluntarios (NDC) adoptados en los Acuerdos de París que firmaron.

En relación con el sector privado, nuestros servicios han evolucionado desde calcular la huella de carbono de una organización de una manera muy manual y con pocos datos, a hacerlo a través de un software online propio para garantizar la gestión, trazabilidad y rigor de los resultados salientes, dado que los clientes tienen actividades en todo el mundo.

Por otro lado, desde muy al principio hemos trabajado el concepto de la compensación de emisiones a través de nuestra marca propia Clean CO2. Ahora comienza a ser un concepto más extendido y familiar entre las empresas, pero antes la compra y venta de créditos de carbono era muy extraña. A través de nuestra marca garantizamos que la aportación económica hecha por nuestros clientes vaya a un proyecto que ya está en funcionamiento y que realmente reduce emisiones, habiendo conseguido a fecha de hoy compensar más de 200.000 toneladas de CO2 en todo el mundo.

Finalmente, hay que destacar que el cambio climático cada vez está más en el corazón del negocio de las empresas, tomando como ejemplo las estrategias de gestión de carbono o estudios de riesgos y oportunidades de negocio que desarrollamos para nuestros clientes para integrarlo en sus modelos de negocio o para dar respuesta a los requerimientos de sus inversores. Esto se hace mediante índices de valoración como el CDP o Dow Jones Sustainability Index.

Todas las empresas, grandes o pequeñas, tienen en cuenta el cambio climático: sea porque lo piden los inversores o porque la administración lo fomenta (como el programa de acuerdos voluntarios en Cataluña o el Registro Huella a nivel estatal). Así, tenemos que la administración y el sector privado trabajan de la mano para fomentar un cambio y reducir el impacto que causamos.

 

 

Actualmente Lavola asesora a empresas y administraciones para minimizar su papel en el cambio climático. ¿Qué medidas se proponen?

A nivel privado proponemos medidas que van desde la revisión del consumo eléctrico hasta la revisión de la cadena de suministro, pasando por el cálculo de la huella de carbono y el fomento de la economía circular.

Poniendo como ejemplo la cadena de suministro, existe el programa Lean&Green, que valora el impacto sobre el cambio climático de la actividad logística de cualquier actividad económica. En Lavola somos asesores oficiales del programa, que en España gestiona AECOC, y analizamos el impacto de la cadena de nuestros clientes y les ayudamos a definir acciones para conseguir alcanzar el compromiso de reducción del 20 % de las emisiones actuales.

A nivel público analizamos el impacto que causa el municipio, tanto a nivel de servicios municipales como de la propia ciudadanía. Muchas veces se trata de acciones relacionadas con la movilidad, pero también se ayuda en temas de prevención y reciclaje de residuos, de uso de una energía más limpia o de mejora de la eficiencia energética en la construcción de edificios.

 

¿Crees que las empresas están más concienciadas? ¿Llegará el momento en que la sostenibilidad y la concienciación ambiental estén en el núcleo del funcionamiento de las empresas?

Diría que sí y desde Lavola creemos en esto, por este motivo lo potenciamos. La mayoría de las empresas ya tienen la sostenibilidad como línea estratégica, aunque no todas la tienen como eje central.

En este sentido, del reciente acuerdo de colaboración con la empresa Minka-Dev, disponemos de un nuevo servicio para estructurar negocios sostenibles y crear conexiones de mercado que fomenten la creación de nuevas actividades o líneas de negocio tanto aquí como en otros países. De esta forma, ayudamos a nuestros clientes a identificar nuevas oportunidades de negocio y crear nuevos modelos de negocios sostenibles, a través de un servicio de consultoría o vía un market place que tenemos y donde ponemos en contacto a entidades que ofrecen oportunidades de negocio y entidades potenciales para desarrollarlos.

La sostenibilidad comienza a ser un elemento clave: quien no la tiene, difícilmente lidera o se diferencia en su sector. De hecho, fruto de nuestro nuevo servicio, ya hay quien nace con la sostenibilidad en su eje.

 

¿Puedes hacer una predicción de cómo será la sociedad en relación al cambio climático en el futuro?

La sociedad que tengamos dependerá mucho del punto geográfico donde estemos. Para los países más desarrollados, como el nuestro, el cambio climático es un problema, pero si nos adaptamos, tenemos opción de prosperar. De esta forma tenemos que plantearlo como un reto, puesto que sabemos que está, que estará y que tenemos que convivir con él.

Pero para quien parta de situaciones más desfavorables, el cambio climático tiene otro significado. Se habla de que habrá refugiados y desplazados climáticos (palabras antes reservadas cuando había guerras). De hecho, muchas situaciones bélicas tienen lugar porque faltan recursos (¿qué pasara cuando no haya agua o no tengamos acceso a un recurso como la tierra cultivable?). Por este motivo la gente se moverá, irá buscando los recursos que necesitan.

Aun así, creo que la sociedad estará preparada para hacer frente al cambio climático y buscará las maneras de verlo como un reto y no como un problema.

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