En Davos no se habló de biodiversidad

Artículo de Pere Pous, presidente de Lavola, y Sergi Vila, técnico de Servicios de comunicación.

A finales del pasado enero tuvo lugar, en la ciudad de Davos, el Foro Económico Mundial, uno de los eventos internacionales más importantes a nivel político y económico. Debido a su importancia, en este evento se reúnen personas con una gran capacidad de influencia para el futuro de la humanidad: grandes líderes políticos y empresariales, así como personalidades destacadas en diferentes ámbitos (música, cine, derechos civiles).

Teniendo en cuenta el interés que genera un evento como este, quisimos seguir algunas de las 160 sesiones que se retransmitieron en directo, de las más de 400 que hubo sobre muchos temas diferentes y que reunieron a alrededor de 3.000 participantes de más de 100 países.

Pero, sorprendentemente, de estas 160, solo 8 estuvieron relacionadas con el medio ambiente y la sostenibilidad: dos sobre el cambio climático, cuatro sobre energía, una sobre recursos naturales y una sobre elefantes. Además, se organizó una iniciativa relacionada con estos temas, principalmente para tratar cambios ambientales, desarrollo rural y salud de los océanos. Pero ninguna de las sesiones ni la iniciativa hablaron de la biodiversidad en sí misma, cuando somos lo que somos y podemos hacer lo que podemos hacer gracias a la naturaleza.

En este sentido, una de las entidades de conservación de la naturaleza más importantes del mundo estuvo presente para mostrar la importancia de la biodiversidad para el futuro del planeta: World Wildlife Fund (WWF), de la mano de su director general, Marco Lambertini. Aún con la importancia de WWF, echamos de menos a más personalidades destacadas relacionadas con este ámbito. Más concretamente, echamos de menos a personas sabias implicadas y con una visión global del papel de la naturaleza para la humanidad.

¿Dónde estaban las personas sabias?

Analizando algunas de las personalidades que podrían haber estado presentes en el Foro, pensamos en las figuras de Edward O. Wilson, una persona a la que siempre hemos admirado, y de Narcís Prat, discípulo de Ramon Margalef en el estudio y la divulgación de la ecología en Cataluña.

E. O. Wilson es catedrático emérito de la Universidad de Harvard, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación 2010 y autor del libro Half Earth, entre otros. También es un gran entomólogo y el padre de la sociobiología, campo científico que estudia el comportamiento social como resultado de la evolución.

    Foto cortesía del Harvard University Museum of Comparative Zoology

Su investigación se ha centrado principalmente en el estudio de las hormigas y sus sociedades, mostrando que pueden ser tan complejas como la sociedad humana. Además, se trata de animales con una gran importancia en la biodiversidad del planeta, tanto por su función como por su biomasa: se calcula que, si pusiéramos en el plato de una balanza a las hormigas y en el otro a todos los humanos, esta podría quedar equilibrada. ¡Que se dice pronto!

Wilson, aparte de ser un buen y gran científico, también es una persona muy reconocida dentro del mundo de la conservación de la biodiversidad y con un compromiso claro con la sociedad. Últimamente ha propuesto una idea muy sugerente que ha descrito en su libro Half Earth: protegiendo la mitad de la tierra y el agua del planeta, sobrevivirían el 80% de las especies existentes y la humanidad podría asegurar su futuro, brillante y ambicioso. Una idea que debería culminar con un nuevo gran pacto, como el Acuerdo de París por el clima.

Narcís Prat, por su lado, es catedrático de Ecología en la Universidad de Barcelona, director del grupo de investigación Freshwater Ecology and Management (FEM) y fundador de Fundación Nueva Cultura del Agua.

   Foto de la Universidad de Barcelona

Su investigación se ha centrado en el estudio del agua dulce a través del uso de invertebrados como indicadores de buena calidad ambiental. Algunos de ellos, como las larvas de los tricópteros, muestran la habilidad de aprovechar de manera adecuada todo lo que tienen a su alrededor (piedras, trozos de plantas, etc) para crearse su casa y protegerse de los depredadores.

Narcís Prat también es un científico comprometido. En su caso, con la lucha por el agua y su buena gestión. Fue el impulsor de la distribución de difusores para los grifos que llevó a cabo la Agencia Catalana del Agua hace unos años, en un período de sequía importante que hubo en Cataluña, parecido al que hay actualmente. Esta acción permitió un ahorro de un 21 % en el consumo de agua, del cual entre un 5 % y un 6 % aún se mantiene.

Una especie decidiendo el futuro del planeta

Precisamente, el agua fue uno de los temas principales que se trató en Davos, con un papel importante de la WWF. El problema del agua es uno de los que más preocupa actualmente en muchas áreas del planeta, de manera que es un tema recurrente en el Foro Económico Mundial. En las sesiones dedicadas a este tema, se buscaron maneras de mejorar su uso y asegurar que todo el mundo pueda acceder a este recurso tan importante.

Aun así, no deja de ser curioso que los humanos nos refiramos solo a nosotros mismos al hablar del futuro del planeta, cuando dependemos de todas las otras especies existentes (unos 10 millones según los cálculos realizados y tan solo 2 millones descritas). Sin ellas, los hábitats podrían llegar a desaparecer, y, sin los hábitats, nosotros no podríamos sobrevivir, porque SOMOS NATURALEZA.

Como muestra el trabajo realizado por Edward O. Wilson y Narcís Prat, el estudio y el conocimiento de las diferentes especies permite entender cómo se puede aprovechar el entorno de manera sostenible, así como la importancia de la interacción entre todas ellas para un mundo saludable.

Por este motivo, hay que tener en cuenta a todas las especies y es tan importante que, en eventos como el Foro Económico Mundial, se empiece a hablar de la biodiversidad como un factor necesario para asegurar el futuro del planeta, que será sostenible o no será. Esperamos que en próximas ediciones se pueda escuchar su voz.

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