Del Ecoedificio de Lavola al Apple Park

Artículo de Pere Pous, director general.

El año 2003, ahora hace 14 años, en Lavola tomamos una decisión estratégica: construir la sede de la empresa. Una sede que tenía que ser fiel a los valores de la empresa, a su compromiso ambiental y social, y, como proyectamos entonces, que fuera “símbolo de lo que somos y de lo que hacemos”.

Nacía de esta manera el ECOEDIFICIO: un edificio de oficinas en Manlleu (Barcelona) de 1.400 m2 construidos y una inversión de 1,3 millones €. Una construcción que incorporaba la concepción de edificación sostenible “avant la lettre”. Una manera de hacer entonces muy poco presente alrededor del mundo.

La experiencia de hacer nuestra sede nos llevó a ser pioneros: se trataba de hacer eso que haríamos para un cliente, el mejor edificio posible, realizando todo lo que fuera técnicamente posible y económicamente viable. Esta concepción ha permitido consumos inferiores en un 30% a les medias de edificios de oficinas parecidos.

Todo este proceso nos llevó a conocer y a ser socios de la organización americana United States Green Building Council (USGBC), que promueve la certificación LEED (Leadership in Energy and Environment Desing), y a participar, los años 2007, 2008 y 2016, en la conferencia anual GreenBuild Expo, celebradas en Chicago, Boston y Los Angeles, respectivamente (precisamente este mes de noviembre se ha celebrado la conferencia de 2017 otra vez en Boston).

Gracias a esto, en 2010, todo este esfuerzo sirvió para certificar el Ecoedifici de Lavola con el sello LEED GOLD, siendo el primer edificio de oficinas español que lo conseguía, y repitiendo este sello el año 2015. Hoy día, los edificios con sello de edificación sostenible son más comunes en España: hay 210 edificios certificados LEED en los diferentes sistemas de certificación (75 de ellos en el nivel de Nueva Construcción: 8 con el nivel Certificado, 17 con el nivel Plata, 38 con el nivel Oro y 12 con el nivel Platinum), 275 edificios certificados mediante el sello BREEAM y 28 edificios certificados a través de VERDE.

Óbviamente, el Ecoedifici no es único y hay otros edificios que destacan por su sostenibilidad. Un ejemplo es el de Ecocert, empresa líder mundial en certificación de productos ecológicos, la cual inauguró en Isle Jourdain, cerca de Toulouse, el año 2013, su nueva sede corporativa, de 2.000 m2 y una inversión de 4 millones €.

Se trata de un edificio singular, hecho principalmente con materiales poco transformados como la madera, para la estructura y la carpintería, y la paja, como aislamiento, y que produce más energía que la que consume a través de una instalación de 500 m2 de paneles fotovoltaicos.

Gracias a esto, este edificio se considera ejemplar a nivel europeo y fue el tercer LEED Platinum concedido en Francia. De hecho, desde Lavola se hizo la consultoría a Ecocert para la obtención del LEED Platinum.

Otro ejemplo es el Bullitt Center de Seattle. Tuve la oportunidad de visitarlo el año 2014, cuando se presentaba como “the world’s greenest commercial building”. Se trata de un edificio de oficinas de 4.800 m2 construidos y con una inversión de 18,5 millones € que fue promovido por la fundación Bullitt. Fue uno de los primeros edificios del mundo en obtener la certificación Living Building Challenge, un sello que da valor a la concepción ecológica y que es de los más exigentes del mundo.

Cuando su director, Denis Hayes, me explicó la historia de porqué decidieron hacer el Bullit Center, me gustó constatar que les habían guiado los mismos motivos que en el caso de nuestro Ecoedifici: hacer una cosa que no existía y que sirviera de modelo para seguir.

Recientemente, Apple ha construido el Apple Park, una “ciudad” que ocupa 70 ha, donde trabajan 12.000 personas y que ha tenido una inversión cercana a los 5.000 millones $. Cifras que marean para uno de los edificios más eficientes energéticamente del mundo.

Podríamos decir que vivimos una cierta moda de ecoedificios: ¡bienvenida sea! No obstante, conviene no perder de vista el que es esencial: hacer edificios útiles, de bajo impacte ambiental, donde se esté bien, que sean confortables y saludables, que demanden poca energía y consuman justo la necesaria de forma eficiente. Es decir, no es suficiente con decir que producen la energía que gastan, que tiene que ser de fuentes renovables, sino que es necesario que gasten poco.

Aun así, en todos los casos mencionados (Lavola, Ecocert, la Fundación Bullit y Apple), y en tantos otros, afortunadamente, se muestra un mismo punto de partida: hacer que la sede de la organización sea “símbolo de lo que hace y de lo que es”. Un claro ejemplo de la filosofía de estas empresas que sirve como carta de presentación de cara al exterior.

COMPÁRTELO